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Visit Romaniapor LocalTravel

Las fascinantes fortalezas de Dobrogea

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Sobre Tulcea, Babadag, Constanza, Mamaia y 5 plazas más

Una de las regiones turísticas más importantes y misteriosas del país, Dobrogea, tiene mucho que ofrecer a sus visitantes. A lo largo de los años su destino ha sido agitado: varios pueblos migratorios, entre ellos griegos, romanos y persas, han dejado su huella en esta zona.

En Constanza, en el parque central, hay un mapa en el que están marcadas las ciudades antiguas que se encuentran en los distritos de Tulcea y Constanza. Cuando las visites, podrás comprender su importancia para la historia.

Estas son las fortalezas más importantes de Dobrogea que te recomendamos descubrir:

La fortaleza de Enisala se considera una de las más bonitas de la zona y es la única fortaleza medieval que se ha conservado intacta con el paso del tiempo. Situada a 7 km de Babadag, en el distrito de Tulcea, fue construida a finales del siglo XIII por dirigentes bizantinos y genoveses. Más tarde se incluyó en el sistema defensivo de Valaquia. Además de sus torres y bastiones, parcialmente conservados y restaurados, atrae a un número creciente de turistas gracias al paisaje cercano (se encuentra en una colina calcárea, con vistas a los lagos Razim y Babadag).

La fortaleza de Histria, o la ciudad más antigua del actual territorio de nuestro país, fue fundada por colonos griegos en el año 657 a. C. Es un área protegida de interés nacional y se encuentra a una hora de Constanza, en la localidad de Istria. Curiosidades sobre el yacimiento arqueológico, que se extiende sobre 67 hectáreas:

  • Es el lugar donde se acuñaron las primeras monedas de plata, hacia el año 480 a. C.
  • La ciudad estuvo bajo dominio romano y después se construyó una potente fortificación: las calles se pavimentaron con piedra y las viviendas se conectaron a la red de agua.
  • En la ciudad había varios talleres artesanales donde se elaboraban productos como adornos de oro u objetos de cerámica. Después se transportaban a las grandes ciudades en los barcos de los habitantes. Fue la época en que la ciudad conoció la prosperidad.
  • El acceso al puerto se restringió por los aluviones aportados por el Danubio. Así, la gente ya no podía ganarse la vida, motivo por el que la ciudad perdió su gloria y se quedó sin habitantes.

La fortaleza de Capidava se construyó a principios del siglo II, en tiempos del emperador Trajano, y ocupó un lugar importante en el sistema defensivo del Imperio romano. Su posición estratégica fue uno de sus mayores puntos fuertes, con muy buena visibilidad sobre una amplia zona de vigilancia. El castrum, situado entre Hârșova y Cernavodă, tiene 9 torres de más de 10 metros de altura, una puerta de 2 metros y medio de ancho y una salida estratégica al Danubio, donde también se encontraba el puerto.

La fortaleza de Hârșova, también conocida como Carsium, se construyó a orillas del Danubio en el siglo II; en el año 103 el emperador Trajano reforzó la ciudad antigua con muros de piedra. La leyenda que hay detrás es una de las más interesantes y quizá divertidas. Cuando los otomanos estaban en guerra con Mircea el Viejo y sus sucesores, el ejército de un sultán llegó a la zona y sitió la fortaleza desde tierra, convencido de que un ataque desde el Danubio estaba condenado al fracaso. Los rumanos, en inferioridad numérica, vieron que las posibilidades de perder la batalla eran altas, así que jugaron la única carta que tenían: se pusieron pieles de oso y atacaron el campamento otomano. El sultán asustado gritó: “¡viene el oso al campo!”.

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